Trauma

Fracturas

Una fractura es un hueso roto; los huesos se pueden romper completamente o parcialmente, de distintas formas.

La severidad de una fractura generalmente depende de la fuerza que causó esta fractura; si la fuerza es poca, generalmente el hueso no se romperá por completo, lo que provoca una fractura parcial. En cambio, si la fuerza es elevada, como en el caso de un accidente automovilístico o una herida por arma de fuego, el hueso se romperá por completo.


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Las fracturas a su vez se pueden distinguir entre fracturas abiertas y cerradas; una fractura abierta en aquella en la que existe una comunicación entre el hueso roto y el medio ambiente, es decir, la piel y los tejidos se rompen, lo que puede exponer al hueso fracturado. Las fracturas cerradas, las cuales son mas frecuentes, no rompen la piel ni los tejidos, por lo que no existe una comunicación entre el hueso fracturado y el medio ambiente.


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Existen varios tipos de fractura, que dependerán de la forma en la que el hueso se rompa. Entre las principales podemos encontrar las fracturas transversales, oblicuas, conminutas, en tallo verde, entre otras. Cada una requiere de otro tratamiento.


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Las principales causas de fracturas son el trauma, como las caídas, los golpes y los accidentes. Asimismo, la osteoporosis y osteopenia también pueden aumentar el riesgo de tener una fractura. Una causa menos frecuente, es el aumento de estés en un hueso, que lo puede romper.


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Los principales síntomas son el dolor intenso, deformidad, formación de moretones, enrojecimiento, y pérdida de la función. El diagnóstico comienza con una historia clínica y exploración física. Subsecuentemente se obtienen radiografías para observar la fractura. En algunos casos es necesario obtener otro estudio, como una tomografía computarizada.


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El tratamiento dependerá de las características de la fractura, que puede ser conservador, con una férula o yeso, reposo, medicamentos y hielo, o con cirugía.


Luxaciones

Una luxación se refiere a cuando una articulación se sale de su lugar. Una articulación generalmente está compuesta por una esfera y una cavidad; durante una luxación, la esfera y la cavidad se separan.


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Prácticamente cualquier articulación del cuerpo puede sufrir una luxación; sin embargo, el hombro, codo, cadera, rodilla y tobillo son las articulaciones que más frecuentemente se luxan. Los dedos de los pies y manos también pueden sufrir una luxación.

Existen múltiples causas para una luxación, siendo las más frecuentes las causas traumáticas, como golpes, caídas y accidentes. Defectos en los huesos y en los tejidos que se encuentran rodeando la articulación, también pueden ser causantes de luxaciones recurrentes. Posteriormente a sufrir una luxación, se puede sentir dolor, inflamación, deformidad, pérdida de la función y hormigueo. Algunas veces la articulación se regresa a su lugar inmediatamente, pero algunas veces no, quedando la articulación separada.


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El diagnóstico se demuestra mediante radiografías y exploración física detallada; algunas veces, otros estudios como tomografía computarizada o resonancia magnética pueden ser necesarios. El tratamiento consiste en regresar la articulación a su lugar normal; el médico realiza una maniobras especiales para poder lograr esto. Posteriormente se recomienda usar algún tipo de inmovilizador, tomar medicamentos, reposo y hielo. En algunos casos puede ser necesaria la cirugía..


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Esguinces

Las articulaciones del cuerpo están sostenidas por estructuras fuertes y firmes llamadas ligamentos; un esguince ocurre cuando uno o varios de estos ligamentos, se estiran, debido a un movimiento anormal de la articulación. Así como las luxaciones, prácticamente cualquier articulación puede sufrir un esguince, siendo las mas frecuentes el cuello y espalda, muñeca, rodilla y tobillo. Las causas de un esguince generalmente son traumáticas, como una caída, pisar mal un escalón o el piso, realizar deportes de contacto, o también pueden ocurrir de manera recurrente.


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Los síntomas de un esguince son el hinchazón, enrojecimiento, formación de moretones, dolor, pérdida de la función y sensación de inestabilidad de la articulación afectada.

El diagnóstico debe de realizarse con una adecuada historia clínica, exploración física y radiografías, para descartar otras lesiones como fracturas. En casos específicos, puede ser necesario realizar otros estudios como una tomografía computarizada o una resonancia magnética.


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El tratamiento inicial consiste en reposo, colocación de una venda o inmovilización, hielo, medicamentos y elevación de la extremidad afectada. Puede ser necesario la colocación de aparatos especiales para inmovilizar, como una muñequera o una bota, dependiendo de la articulación afectada. Aunque la mayoría de los esguinces se tratan de manera conservadora, si el esguince fue severo y los ligamentos están seriamente dañados, puede ser necesaria la cirugía.


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Complicaciones

Como en cualquier especialidad, algunas veces se desarrollan complicaciones como resultado de un tratamiento para un problema de salud. Los profesionales de la salud hacen todo lo posible y siguen rigurosos estándares de calidad para evitar estas complicaciones; sin embargo, algunas veces ocurre una complicación.


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Dentro de la Ortopedia y Traumatología, podemos encontrar múltiples tipos de complicaciones, entre las que se encuentran las asociadas a la colocación de prótesis, al tratamiento quirúrgico y no quirúrgico de las fracturas, infecciones, persistencia del dolor o pérdida de la función, entre otras. Las complicaciones pueden estar asociadas al tratamiento conservador de algún problema de salud, inherentes al procedimiento quirúrgico, o las relacionadas con una cirugía o una hospitalización. Es muy importante acudir cuanto antes con el médico para estudiar y analizar la complicación, y de esta manera, poder administrar un adecuado tratamiento, dependiendo de la situación.


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Infecciones

Una infección ocurre cuando microorganismos patógenos entran al cuerpo y se acumulan. Cualquier tejido y órgano del cuerpo se puede infectar; dentro de la Ortopedia y Traumatología, podemos encontrar infecciones en la piel, uñas, músculo, articulaciones, huesos, tendones y ligamentos. Una infección en la piel, si no es tratada adecuadamente, puede llegar a tejidos más profundos, como los huesos o las articulaciones.


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Una infección puede ser provocada por una ruptura en la piel, cuando microorganismos que se encuentran en el medio ambiente penetran; infecciones también pueden ser adquiridas por alimentos, agua, procedimientos quirúrgicos, entre otros.


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Los principales síntomas son el enrojecimiento, calor, dolor, inflamación, hinchazón en el área de la infección. Puede salir pus, fiebre, escalofríos y pérdida de la función. El diagnóstico de una infección ortopédica no siempre es fácil; el diagnóstico debe de comenzar con una adecuada historia clínica y exploración física, complementada con estudios de laboratorio y de imagen. Es muy importante no tomar antibióticos a menos que el médico se los mande, para reducir el riesgo de desarrollar resistencia a los medicamentos. Algunas veces es suficiente el tratamiento con medicamentos; otras veces, puede ser necesaria la cirugía, para eliminar la infección.


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